Tal vez porque es felino, es mi mejor amigo. Comparte la sabiduría animal de los escurridizos.
Tiene amores variables, no come de las manos, no sabe dormir en cama ajena. Le gustan los cuadros, los colores, maúlla a la luna y las estrellas.
Es un gato burlón de siete vidas, que lleva gastadas más de treinta. Por las noches sus ojos son amarillos y habla! Habla otras lenguas, aprendidas en academias a las que asistió sin condición de gato. No sabe de autos ni de grandes fortunas.
Viaja a Londres disfrazado de humano y cuando llega va a teatros, regresando a su condición felina, se tira en almohadones y lame sus bigotes escuchando a Willians o una ópera.
A veces viene, ronroneamos un rato, charlamos arameo y se escapa de nuevo, trepándose a los techos, para mirar la vida, despojado.
Bahira Sabá
conozco un gato!
ResponderEliminar